Machado

"Caminante, son tus huellas el camino y nada más; Caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace el camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino sino estelas en la mar". Machado.

miércoles, 1 de abril de 2015

DE MUES A SAN GREGORIO-ALTO DE PIÑALBA Y LA VIRGEN DE LA GUARDA

POR EL CORDAL DE LA SIERRA DE SAN GREGORIO


FICHA TÉCNICA-
Día: 1/04/2015
Participantes: Nieves, Paula, Julián y Lourdes.
Tiempo estimado: 3 horas y media.
Distancia: 10 km.
Dificultad: Media.
SL NA 188
Punto de inicio: Desde Estella por la NA-132-A hasta Murieta, tomar el cruce a la izquierda. Pasamos Oco, Piedramillera y llegamos al cruce. Giro a la izquierda hasta Mues.
Wikiloc: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=9231449
ITINERARIO:
Mues- Collado - Monolitos de piedra - Aparcamiento - Carretil - Alto de Piñalba (698 m.) y Basílica de San Gregorio - Collado - Ermita de la Virgen de la Guarda - Camino de la Virgen - Las Balsas - Collado - SL NA 188  - Camino Peñaconejera - Ermita Virgen de la Cuesta - Mues - Fuente - Lavadero.



Cerrando por el Sur el valle de la Berrueza están situadas la sierra de San Gregorio, y a continuación la de Cábrega, separadas por el río Odrón en el paso del Congosto. Es una cadena montañosa de poca altitud, la más emblemática por estar situada sobre ella la basílica de San Gregorio, pero no la más alta, Piñalba (698 m.), Virgen de la Guarda(729 m.) y Cábrega ( 764 m.) en ellas predomina el monte bajo de encina, quejigos(entre Learza y Etayo), jara, boj, y alguna repoblación de pinar.
La sierra recibe el nombre de San Gregorio por el titular de la impresionante basílica barroca edificada en el alto de Piñalba. 

Cuenta la leyenda que el cadáver de San Gregorio, obispo de Ostia, fue conducido desde Logroño a lomos de un burro que era el encargado de determinar el lugar donde debían reposar los restos mortales del santo. Este se detuvo en el alto de Piñalba y allí se construyó la ermita que se popularizó en el entorno. Dando lugar posteriormente a la edificación de la basílica, en el siglo XVII debido a que el santo libró a Navarra de una plaga de langosta que la asolaba.Se convirtió en protector de los  campos contra las plagas y la sequía. De ahí la tradición de pasear la reliquia por múltiples localidades y pasar agua por la cabeza para posteriormente echarla sobre el campo con el fin de asegurar una buena cosecha. Ello justifica la frase hecha: "Andar más que la cabeza de San Gregorio"

RUTA:

Aparcamos en la entrada de Mues e iniciamos la ruta girando a la izquierda, en la esquina está el hotel Anne recién rehabilitado.
Subimos rectos por las escaleras que llevan a la iglesia. Desde su lateral vamos avanzando entre las últimas casas del pueblo, hasta llegar a una explanada, una fuente y un depósito a ambos lados y hermosas vistas hacia Mues, que se ha quedado en el fondo del barranco, y a su ermita de la Virgen de la Cuesta.


Por la derecha del depósito surge una pista de tierra bastante ancha por la que vamos remontando con vistas a la sierra y ya se distinguen varios monolitos desperdigados por ella.

He leído que las escalan con cuerda y arneses, pero no tienen equipadas las paredes. 





De frente nos vamos acercando a los monolitos pétreos que parecen colocados como un puzzle, piedra a piedra, parece que están haciendo equilibrios para no caer.
Girando la cabeza tenemos bellas imagenes del pueblo de Mues, Los Arcos y los valles más al sur de Navarra.


Enseguida tenemos un hito de piedras que nos desvía a la izquierda.
Nos introducimos por un angosto sendero que en zigzags nos eleva para llegar a un collado con vistas al resto del valle de la Berrueza, Mues también pertenece a este, pero está separado físicamente de él por el Congosto, el tajo que ha formado el río Odrón a su paso entre la sierra de San Gregorio y la de Cábrega.



Las vistas a la sierra de Códes, con el Yoar, Laplana, Malpica, los Penitentes... y al cordal de la sierra de Cábrega quedan a nuestras espaldas, de vez en cuando nos giramos para contemplar el verdor del valle. 
Hacia adelante se van sucediendo enormes monolitos de arenisca roja, son del color característico de las fértiles tierras de Sorlada y Piedramillera.

El sendero está marcado perfectamente, es un recorrido muy frecuentado por la gente por la huella evidente que seguimos. Tan cerca de casa, hay que visitar este rincón paradisiaco de la sierra de San Gregorio, sobre todo en primavera.
Vamos ascendiendo ya suavemente y teniendo cada vez vistas más amplias, hacia el Norte la Sierra de Dos Hermanas, con Mendaza y Piedramillera a sus pies, a sus espaldas el impresionante roquedo de Lóquiz.
Al Oeste tenemos la sierra de Códes con el Yoar, al que distinguimos por sus antenas, la Malpica, Laplana. Al Noroeste la Peña Costalera con Asarta y Nazar bajo su refugio.
Y al Sur la vista se extiende desde Los Arcos hasta más allá de los confines del valle del Ebro, en la ribera navarra.








Caminamos rodeados de gigantes de piedra, que como inmensos moái de la isla de Pascua lucen altivos a los lados de la senda.

Llegamos a una explanada habilitada para aparcamiento, sobre todo se usa en la fiesta de San Gregorio el 9 de mayo. Y ya al fondo distinguimos la basílica dedicada a San Gregorio, en primer plano, y la ermita de la Virgen de la Guarda encaramada en la colina del fondo.
Caminamos por una pista ancha hasta enlazar por el carretil asfaltado que sube desde el pueblo de Sorlada

Girando a la derecha enseguida nos encontramos con la Basílica de San Gregorio y la casa recientemente rehabilitada que está enfrente.

Una parada para contemplar la fachada barroca de la basílica. Esta cerrada, lo que nos lleva a tener un recuerdo para el hermano marista Rufino que la abría, enseñaba su interior y lo explicaba maravillosamente. Falleció hace un año, DEP.
Continuamos sobrepasando la fuente,  y rectos bajamos por un difuso sendero que vuelve a entroncar con el carretil que sube de Sorlada.

Al Este distinguimos perfectamente Monjardín y Montejurra. Todo el valle de la Berrueza y la cabecera de Valdega, Olejua, Etayo, Oco....

Nos situamos en el collado entre San Gregorio y la Virgen de la Guarda. Tenemos un poste del SL  NA 188, que nos indica que a la derecha baja a Mues, por aquí volveremos mas tarde.
Nosotros tomamos dirección a Sorlada, desechamos un carretil que baja hacia Los Arcos. Sin apenas bajar hallamos un camino a la derecha para subir, con bastante cuesta,  a la ermita de la Virgen de la Guarda. Hay gente que le llama Ángel de la Guarda, pero en ella se venera una virgen, así que es un error.
 En poco tiempo, por el sombrío de la sierra, llegamos ante su puerta, está cerrada.
En su trasera una enorme peña y entre ambas sopla un viento fresco que nos hace ir al abrigo de la fachada principal, un pequeño trago de agua para recuperar líquidos. 
Y vamos a proseguir un rato hacia Learza y Etayo por la crestera. Un sencillo camino de tierra va avanzando dirección Este, con vistas a Monjardín, Montejurra, la Sierra de Lóquiz..
 





















Vemos las huellas de una estrecha senda y giramos a la derecha para caminar por una cuesta con un desnivel brusco, las bicis o motos han causado estragos en el camino, ahondandolo.
La senda suaviza su desnivel y caminamos comodamente entre un bosque de matorral bajo. 


A los lados vemos restos de la lana de las ovejas que se ha enganchado en las zarzas y rastros de hogueras, creemos que serán hechas por algún pastor.

Llegamos casi hasta los primeros campos sembrados orientados al Sur de San Gregorio, a la izquierda vemos el Corral de la Marquesa y las ovejas están a su resguardo. Pertenece a Learza.




En este momento hacemos un giro a la derecha, siguiendo las huellas de una senda que por los pies de la Virgen de la Guarda va dando un rodeo para volver al collado, dirección a San Gregorio.


Vemos la ermita, la enorme roca
que tiene detrás, un par de peñas desperdigadas en su lateral.
En esta ladera Este de la sierra los monolitos son más anchos y bajos, también de arenisca rojiza.
Sobrepasamos unos terrenos bañados por un arroyo, donde existen juncos y unas casetas de depósitos de agua. Y desde su cauce el sendero asciende suavemente en dirección a una peña que hace equilibrios. Cuando llegamos a su altura el camino de tierra gira bruscamente a la derecha para transitar al lado de otra enorme peña.
Una parada a su lado para ver el tamaño real de los enormes totems y continuamos para contemplar después de una curva una estampa impresionante del Este de San Gregorio.
Estamos al lado de un campo de almendros, hemos llegado tarde para la floración, que rincón más espectacular, el año que viene hay que tenerlo en cuenta.

Continuamos el trayecto viendo al fondo el carretil que desde el collado baja hacia Los Arcos, por la cara Sur de la sierra.

Todavía vemos piedras con formas diferentes, esta nos recuerda a un  perro.
Hacemos una parada para merendar a las faldas de San Gregorio, sopla algo el viento pero aquí está calmo.
Y nos disponemos a regresar por el SL NA 188, marca poco más de kilómetro y medio a Mues, y en descenso.
Es un camino muy sencillo, primero es una angosta senda rodeada de matorral bajo, flores, hierba... y después enlaza con una pista de tierra en la que debemos girar a la izquierda. (A pesar de que nos parece mejor rumbo el de la derecha)
Es un sendero local, pero en el momento que más falta hace desaparecen las marcas. Así que a la izquierda y gira enseguida a la derecha llevándonos paralelos a la Peña Conejera, de la que nos separa un barranco.
Las imagenes a todo el cordal recorrido en la sierra de San Gregorio son espectaculares.











Solo nos resta seguir la senda para llegar a la ermita Virgen de la Cuesta.

Bonito mirador al pueblo de Mues, a la sierra... 




Bajamos hasta el pueblo y visitamos su preciosa fuente y el lavadero. 

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