Machado

"Caminante, son tus huellas el camino y nada más; Caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace el camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino sino estelas en la mar". Machado.

miércoles, 25 de mayo de 2016

PUIG DE MASSANELLA (1.348 m.) Y PUIG D'EN GALILEU (1.181 m.)

SERRA DE TRAMUNTANA



FICHA TÉCNICA-
Día: 25/05/2016
Participantes: Julián y Lourdes.
Tiempo estimado: 6 horas y media.
Distancia: 16 km.
Dificultad: Media-alta. 
Como llegar: Desde Palma tomar la Ma-13 dirección Inca. Salir y enlazar con el ramal de la Ma-2130, enseguida hay señales indicadoras hacia el Monasterio de Lluc, pasamos Selva, Caimari y nos adentramos por una serpenteante carretera en la Serra Tramuntana. Un último cruce a la derecha, primero por la Ma-10 hacia Pollensa y en unos metros a la izquierda, hasta el Santuario de Lluc. Aparcar vale 6 euros al día.
Wikiloc: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=13465396

ITINERARIO: 
Monasterio de Lluc - GR 221 - sa Font Coberta - MA 10 - Casa de Neu de Son Massip y Barraca de Carbonero - Camí de ses Voltes d'en Galileu - Casa de Neu d'en Galileu - Puig d'en Galileu - Casa de Neu - Coll des Telègraf - Casas de Neu - Casa de Neu - Escaleras de piedra - Coll des Prat - Abandonamos GR 221/Rectos - Coll de n'Argentó - Antecima - Puig de Massanella - Font de s'Avenc - Coll de sa Linia o de Mancor - Camí de ses Cases de Neu - Barrera de pago de Comafreda - GR 222/Camí Vell de Lluc - Font des Guix - MA 2130 - Pont de Guix - Coll de sa Batalla - sa Font Coberta.



El Puig de Massanella, con 1.348 msnm,  es la segunda cima más alta de la isla de Mallorca, situada en la zona central de la sierra. En una de las áreas más espectaculares y salvajes de la Serra de Tramuntana, forma parte del municipio de Escorca. Hábitat exclusivo de plantas endémicas y refugio de aves de extraordinaria belleza como el emblemático buitre negro. (La cumbre más alta de la Serra de Tramuntana es el Puig Major, pero está ocupada por radares militares.)
Cara Norte.






















Su ascenso nos proporcionará una panorámica extensa de la serra de Tramuntana, con el Puig Major, Penyal d’es Migdia, Puig d'en Galileu, Tomir.. y una visión única de Mallorca, pudiendo observar toda la costa, la Norte al lado y la Sur al fondo. 
Cara Sur






















En esta ruta al pasar por la propiedad privada de Comafreda nos hacen pagar un peaje, de 6 euros a no residentes y 4 euros a mallorquines. Para nosotros es una novedad pagar por pasear, pero en la isla debe ser frecuente al pasar por fincas privadas.
La primera parte de la excursión atraviesa un frondoso bosque de encinas donde se encuentran "rotlas de sitges" y barracas de carbonero, elementos constructivos de un importante valor etnológico, relacionados con las antiguas actividades carboneras de la Serra de Tramuntana. La parte alta, en cambio, está prácticamente despoblada de vegetación y transcurre por caminos que se utilizaban antiguamente para recolectar la nieve, actividad de una larga tradición en la zona, que perduró hasta principios del siglo XX. Son testimonio de ello las 11 casas de nieve situadas en diferentes puntos del macizo.




RUTA:

Comenzamos la caminata en el aparcamiento del Santuario de Lluc. Lo primero que hacemos es parar a ver sa Font Coberta, de la cual mana agua y muy fresca. Es nuestra única opción de encontrar agua potable en toda la ruta.


Por el lateral, a su derecha, hay un panel indicador del GR 221 que vamos a seguir en la primera parte del trayecto, hasta llegar a las paredes de la cara Norte del Massanella donde lo abandonaremos.


Encontramos una barrera de madera, el portón está abierto, pero lo cerraran en algún momento pues cuenta con una escalera de madera para poder pasar.
Este principio del itinerario es muy sencillo de seguir por las marcas blancas y rojas, ademas sube serpenteando con suavidad con lo que la exigencia física es llevadera.


Nos   sorprende el estado de conservación tan bueno del sendero. En el primer trecho pasamos al lado de olivos y poco a poco nos rodea  el bosque de encinas, que es el árbol que predomina en la isla de Mallorca.
Caminamos acompañados de jaras, de un tamaño muy pequeño.
Topamos con la carretera MA-10 que va de Pollença a Andratx, la cruzamos y enfrente hay un cartel que indica la continuación del GR 221.
Un mapa nos explica la ruta que vamos a seguir hasta llegar al pie del Puig de Massanella.












Proseguimos viendo las tapias de piedra que tenemos a cada lado del sendero y siguiendo las señales hacemos un giro, a la derecha, para traspasar una barrera de madera, más adelante vemos a nuestro costado un rancho de carbonero o 'rotles de sitjas', eras circulares en las cuales hacían las carboneras. A su lado han reconstruido una barraca de carbonero, con techumbre, que les servía para dormir los días que se quedaban en el monte haciendo su trabajo. Son testimonios de la antigua actividad de los carboneros.Y enseguida encontramos un cruce. A la derecha podemos bajar a la Urbanización de Son Massip. Vamos rectos. 


Un poco más adelante hay una Casa de Neu o nevero de Son Massip, tiene un aspecto demasiado moderno.

Y a partir de aquí comienza
el serpenteante camino pedregoso, haciendo honor a su nombre "Ses voltes". Está totalmente restaurado, su suelo empedrado invita a recorrerlo.
El sendero tiene margenes de piedra seca perfectamente alineadas, construidas a finales del siglo XVII y este remonta por la falda de la montaña en constantes zigzags.
Conforme ganamos altura tenemos una visión embriagadora de las montañas del Noreste de la isla y hace aparición el azul del mar dando contraste al verde del arbolado que tapiza sus bosques.





Caminamos encantados de ver como cuidan sus senderos en Mallorca, deleitándonos en cada recodo, cada curva, cada piedra. Y conforme ganamos altura las impresionantes encinas que salpican la ladera van escaseando. Paramos un momento al oír el balido constante de algún cabritillo en las paredes más altas del Puig d'en Galileu, pero no llegamos a verlo.
Las paredes laterales, grandes piedras, de la senda ganan altura para protegernos de la caída al abismo.


Y sin darnos casi cuenta llegamos a un cruce, el Coll de las Casas de Neu,  nos dirigimos primero a la derecha para visitar la Casa de Neu d'en Galileu, son solo unos metros.
Nos engulle la vegetación, parece esparto pero es algo más alta y gruesa.
El nevero tiene una profundidad media. Sus paredes son macizas, de planta rectangular y no presenta en la base ninguna puerta o túnel para sacar el hielo, como sucede en Alicante.
A su lado los restos de una casa de les nevaters.










Hay un grupo almorzando a su lado, nosotros sacamos un par de fotos y regresamos a la bifurcación, dirigiéndonos ahora rectos para remontar un suave desnivel que con un último cruce, a la izquierda, nos lleva al Puig d'en Galileu. Habíamos pensado en no subir, pero es muy recomendable porque no requiere un gran esfuerzo añadido y las vistas son espectaculares.


Hacia el Noroeste vemos perfectamente el Puig Major y la torre EVA que tiene en su cima, estos días leyendo hemos visto que se puede subir hasta su vértice geodésico, pero hay que pedir permiso y te acompaña un militar un par de kilómetros a pie por carretera asfaltada. No nos convence para un primer acercamiento montañero a la isla, en otra ocasión.
Se ve el mar detrás de la cima más alta de Mallorca y, hacia la derecha, se distingue perfectamente el Torrent de Parais, brecha enorme con paredones que forma un profundo barranco que llega hasta el mar a la altura de la cala Calobra.



















Hacia el Este se aprecian, difuminadas por la niebla, las alargadas penínsulas de tierra que se internan en el mar.




















Hacia el Sur vemos dibujado en la loma el ascenso el Camí de ses Cases de Neu, que viene desde Comafreda hasta la vaguada que se forma entre el Massanella y la Serra dels Teixos, en marcados zigzags. Y al fondo el Pla, el terreno llano y fértil del Sur de la isla, justo debajo de las últimas estribaciones de la sierra de Tramontana.
Creemos intuir el mar y la ciudad de Palma, pero las neblinas difuminan la costa Sur. Se ven tonos blanquecinos hacia el Sureste, de los edificios de la capital.
Desandamos los pocos metros que hemos recorrido desde el cruce y en este tomamos dirección hacia la izquierda.
Echando la vista atrás vemos el Puig d'en Galileu abarrotado, es el grupo que hemos dejado en la Casa de la Neu d'en Galileu.

Nos parece tener el collado y la cima al alcance de la mano, pero debemos descender un buen trecho hasta  atravesar la vertiente del torrente de la Comafreda y después volver a recuperar la altitud perdida por la loma de la Serra dels Teixos, para llegar a los pies de la Massanella.
El tipo de vegetación tan alta y tan verde le da unos tonos primaverales a la ruta, llegamos a una vaguada en la cual se encuentran unas plantas verdes oscuras, creemos de lirios o alguna variedad de las islas, pero todavía no han florecido.

Dejamos la vertiente de la sierra en la que está enclavado el Puig d'en Galileu y cruzando la cabecera del barranco de Comafreda comenzamos la subida por la parte baja de la serra dels Teixos. 
El día se ha nublado, sopla levemente el viento y nos caen un par de gotas, pero si el hombre del tiempo ha dicho que no llovía. Falsa alarma, pero la brisa nos permite subir más frescos.

Llegamos a otra Casa de Neu, a nuestra izquierda, en peor estado que la d'en Galileu.



Y continuamos hasta llegar al Coll del Telègraf, a la altura de otras Casas de Neu, quedan a la derecha, y tenemos una preciosa estampa del Puig Major y las sierras circundantes.






Caminando en zigzags vamos elevandonos hasta admirar a nuestro lado otra Casa de Neu, una oveja al lado nos observa sin ningún temor. Está acostumbrada a los caminantes.

Continuamos avanzando,  con preciosas vistas a la escarpada costa Norte, en la cual surgen brumas. Las alargadas penínsulas forman grandes ensenadas en el Noreste de Mallorca, hoy las vemos blanquecinas en vez de en tonos turquesas o azules.


Hasta que viramos a la derecha pasando por una grieta entre varias rocas, el desnivel lo han salvado con una escalera con piedras.
Atravesamos el lateral Este de la Serra dels Teixos y nos situamos en una vaguada que se forma entre esta y la Massanella.
Los abruptos acantilados de la cima ahora los vemos en primer plano.

Y en unos metros nos situamos en el Coll des Prat. 




Nos sorprende la gran tapia que sube hasta casi la cima del Puig de Massanella y se pierde la vista en dirección contraria. La muralla china no es nada para la cantidad de tapias de piedra que hay en toda la isla. Marcan sus propiedades hasta limites insospechados.

Es un tetracruce. Si giramos hacia la izquierda podemos bajar por el barranc de la Comafreda, por el Camí de ses Cases de Neu. Si enfilamos rectos, siguiendo la tapia, podemos subir, pero no sabemos que nivel de dificultad tiene.


Nosotros, traspasando la tapia, proseguimos por el GR 221, que va paralelo, por la base de la peña de la Massanella, hacia el Oeste.

Enseguida disfrutamos de vistas al Gorg Blau, es una estampa pirenaica. A pesar de que es un embalse artificial, tiene unos tonos azul turquesas que realzan la belleza de la zona.

En unos metros abandonamos el ramal principal del GR 221 que recorre la Tramuntana, se dirige a la Font des Prat,  y nos desviamos a la izquierda. No hay señales que lo marquen, pero el camino, al principio de tierra, es muy evidente.




Nos encontramos un sombrero y vemos un grupo de montañeros por delante. Apretamos el paso para ver si es de ellos, el día está fabuloso debido a que sopla un poco el viento, pero supera de largo los 20º, es imprescindible tener la cabeza cubierta.
El sendero se interna en una zona pedregosa y, siguiendo al grupo de delante, progresamos por la cara interior de la montaña, hacia la izquierda.
En este tramo hay que usar las manos para avanzar con más seguridad, pero es una trepada sencilla.
Nos encaramamos a una gran losa de piedra, es el Coll de n'Argentó, en donde se encuentran reunido el grupo que nos precede, son alemanes con un guía. Les preguntamos si es suyo el gorro y nos dicen que no, así que con una piedra lo dejamos para alguien que quiera o necesite usarlo.
Hacemos una parada en este espectacular balcón de la serra Tramuntana para el almuerzo y aprovechar a hidratarnos. El rincón es de una belleza sobrecogedora.
Las panorámicas son amplias. Hacia el Noroeste el espolón rocoso del Puig Major y siguiendo el trazado del barranco des Prat en la otra vertiente la sierra de sa Mola y al final de esta el Gorg Blau.

Hacia el Oeste, a nuestros pies,  el perfil afilado del Puig de ses Bassetes.
Hacia el Sur la inmensa llanura de la isla que las crecientes brumas impiden la visión de la zona del Pla de Mallorca. La llanura prevalece en el área meridional, a diferencia de esta, la Norte,  tan accidentada, con grandes barrancos y acantilados con caídas vertiginosas al mar.


Después del merecido descanso seguimos guiados por la dirección que han tomado los montañeros que nos anteceden. 
Ya sabemos que los extranjeros son muy activos, pero no pensábamos encontrar tanta gente haciendo senderismo, y solo es miércoles, no sabemos como estará el fin de semana.
En Mallorca nos dicen que a partir de Semana Santa la isla se llena, no falta gente en ningún sitio. Hasta la montaña está bastante masificada, algo no muy habitual.


Después de ir un tramo hacia la derecha por la cornisa, siguiendo los hitos y la gente, estos se internan por una especie de canal rocosa, por el lateral Oeste y subimos detrás de la procesión.
Alguna parada para contemplar las diferentes sierras que nos envuelven y casi sin darnos cuenta, por encima de una ancha cresta, llegamos a la antecima del Puig de la Massanella. Hemos leído que le llaman la Cima Oeste, en altitud le separan muy pocos metros, unos 30,  de la cima principal.















Una vez llegados a esta antecima solo nos resta bajar un poco, por un terreno kárstico, en el que avanzar en descenso es más complicado que en subida. Sabemos que hay un gran avenc u oquedad cerca de la cima y caminamos con precaución mirando a los lados.
Toca de nuevo subir unos pocos metros y cima.
Pero solo al llegar al lado del Puig de la Massanella (1.348 m.), a su derecha, es cuando vemos el gran "agujero" que hay en un lateral. Está sin ninguna protección, pero se ve perfectamente.



































Es una cima sin vértice geodésico y con problemas para poder sacar foto, al borde del colapso. Ha llegado delante nuestra otro gran grupo y están al lado de la pequeña cima comiendo.
Sacamos las fotos de la cima y de la oquedad del gran avenc y seguimos nuestro itinerario.

Descendemos por la cara Sur, rodeados de piedra kárstica, hay que tener cuidado en la bajada, es más fácil tropezar con alguna arista puntiaguda y caer.
Es la única dificultad ya que ahora caminamos por una extensa explanada que nos va descabalgando con brusquedad de la cumbre.
Hay dos rutas habituales por esta cara Sur. La que va hacia la izquierda, por el Pla de sa Neu, he leído que es más recomendada, baja más suavemente. Pero nosotros nos vamos desviando a la derecha para visitar la Font de s'Avenc.
Nos pasamos un primer cruce, pero en un sencillo campo a través llegamos al punto de referencia, un gran hito de piedra, señala que se va por la Font.
Un último vistazo a la cima, para descubrir la ladera tan inhóspita del roquedo que acabamos de bajar. A pesar de que la cumbre está a rebosar ya no se aprecia nada, tan solo nosotros y algún caminante tardío que está subiendo en este momento.
Seguimos los innumerables cairns de piedra. A veces no se ven del todo bien, se confunden con el tono de  las rocas.
Apenas unas pocas matas de sabinas rastreras, vegetación baja y una sola encina en la vaguada.
A lo nuestro, prestando la máxima atención al descenso observamos hacia el frente espectaculares vistas a las pequeñas sierras que nos rodean, conservan una extensa masa forestal y con esos tonos verdosos dan contraste al camino tan blanquecino que recorremos en este momento.

En algún tramo hay que ayudarse de las manos para salvar la altura de los roquedos, ruta abrupta pero sin dificultad técnica.














































Ya vemos unas marcas de paso a nuestra izquierda, un pequeño rellano y mucha vegetación en la hendidura, es la Font de s'Avenc. Un hito de piedra en la puerta de acceso lo pone.
Entramos por los escalones de piedra, enseguida surge a la izquierda un banco de piedra en la penumbra, el olor es desagradable, a humedad y a animales.
Encendemos el frontal para ver y poder bajar la otra hilera de escaleras que nos llevan a la fuente.
Está formada por una pileta cuadrada y a su lado otra más pequeña circular. El agua está fría, pero no nos atrevemos a beber porque huele a animal, pensamos que al estar abierto será utilizada como abrevadero.
Salimos de la cueva, es una pena no poder comer dentro fresquitos, en el exterior hace calor, y no hay ningún árbol. Decidimos proseguir el trayecto para buscar un sitio para comer al resguardo del sol.
El camino sale en la dirección opuesta a la traída, en suave descenso.
Las grandes piedras blanquecinas nos rodean. Hasta que va surgiendo algún árbol esporádico que precede a todo un bosque.
Parada para comida en este espléndido lugar, rodeados de preciosas encinas, pinos, bojes, sabinas rastreras.... Por la hora del día y el sol que pega nos situamos bajo su sombra.
Una vez repuestos continuamos la marcha, cada vez surge más vegetación.
Algunas encinas que flanquean el camino tienen un tamaño considerable.
Lo que hace nuestro camino más ameno y sombrío.
Caminamos por encima de un resalte rocoso que nos hace girar  a la izquierda, vemos varias cabras que se esconden ante nuestro paso.
Vemos de frente el Puig d'en Ali, con forma piramidal. Entre esta cima y la que estamos descendiendo se forma el Coll de Linia al que tenemos que llegar en unos momentos.

Pero primero nos tropezamos con un hito de piedra que señala las dos direcciones. A la izquierda, de donde venimos  a la Font. A la derecha, pone también la Font, pero creemos está equivocado, es hacia el Pla de la Neu.

Ya completamente resguardados por la sombra descendemos el último tramo en zigzag, algo borroso, la gente baja recto y se estropea.
Entre la espesura del bosque de encinas encontramos  helechos. Llegamos al Coll de Linia o de Mancor. A la derecha bajaríamos al pueblo de Mancor.

Y nosotros nos dirigimos a la izquierda,  el camino se ensancha. 
Pasamos al lado de unas casas en ruinas y a su lado varios cabritillos corretean sin prestarnos atención. Enseguida tomamos un atajo, a la derecha, que nos baja por un angosto sendero y nos vuelve a enlazar con la pista ancha, al lado de una tapia. 







Paseamos tranquilamente disfrutando de la sombra que nos proporcionan los enormes ejemplares de encinas que flanquean el camino y admirandolos.
Vemos a nuestra izquierda, entre la espesura de la vegetación, la casa de la Comafreda y con la costumbre de sacar fotos de cada rincón que nos subyuga nos giramos para llevarnos un recuerdo para la posteridad de esta preciosa tapia y nos encontramos que un hueco entre la vegetación deja vista a la cara Este del Massanella y el Puig d'en Galileu. Espectacular.
Mientras sacamos fotos pasa un excursionista por nuestra derecha, sin tropezarse con nosotros, viene del Camí de ses Cases de Nou. Y avanzando unos metros vemos perfectamente el sendero que baja desde Coll des Prat, por el barranco de la Comafreda, y un rústico poste de madera nos indica que pasando por este vano que deja la tapia podemos subir hasta él.
Desde esta perspectiva da la impresión de que los roquedos del Este del cordal de la Massanella es más alta que la cima en la cual hemos estado, pero la diferencia son de 300 metros entre ambas.  Es la figura altiva del Frontón de la Comafreda (1.061 m), una roca imponente y de perfil altivo que da a la Massanella otra visión más escarpada y salvaje. Proseguimos paralelos a la tapia un tiempo, pero el camino va virando a la derecha alejándonos de ella.





Y cuando perdemos la visión de las cimas recorridas por nosotros nos internamos en el bosque encontrando lo que habíamos leído, pero pensábamos que ya no estaría. El guarda y el peaje.
Hemos pasado por la finca privada de Comafreda y se pone un vigilante en una mesa cobrándonos 6 euros por persona por dejarnos pasar por sus tierras. Algo caro, pero si nos oye los últimos comentarios del rincón tan impresionante que acabamos de contemplar igual nos sube el peaje.
Proseguimos enlazando con el GR 222, Camí Vell de Lluc, a la derecha bajaríamos a Caimari, nosotros tomamos el ramal de la izquierda.
En el borde hay un cartel de dirección al alto de Massanella que indica el peligro de tener que pagar 6 euros.


En unos metros se encuentra en el lateral la Font de Guix, apenas  se escurren unas gotas de agua, que lástima, ya nos han dicho que este año ha sido muy seco también en Mallorca. Subimos encima de la pila y se ve el caño y lo poco que mana.
Continuamos unos metros más para descubrir un par de grandes hitos que nos conducen hasta el arcén de la carretera.
Paramos a ver el mapa del GR 222 y por el lateral de la carretera sobrepasamos el Pont de Guix y llegamos al Coll de la Batalla. En él hay una gasolinera y un bar. Puede ser el principio de la excursión al Puig de Massanella y al Puig d'en Galileu.
Y la circulación es continua. Pasan y pasan coches, motos, bicis, que hay muchas recorriendo Mallorca. Debemos esperar un rato para atravesar la carretera y nos decidimos a volver por el Camí Vell de Lluc. Un carretil asfaltado que nos lleva en diez minutos a la Font Coberta y sobre todo al bar que está a su lado, en el cual una cerveza fresca pone el colofón de oro a esta magnífica ruta. Espléndida Sierra de Tramontana.
Vamos a visitar el Monasterio de Lluc. Nos sorprende ver que tienen una escolanía y se oye unas preciosas voces de niños cantando.

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