Machado

"Caminante, son tus huellas el camino y nada más; Caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace el camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino sino estelas en la mar". Machado.

sábado, 24 de junio de 2017

SIERRA DE LA VILLA, DE SALVATIERRA, CASTILLO DE LA ATALAYA Y TESORO DE VILLENA

COMBINANDO MONTAÑA Y CIUDAD



FICHA TÉCNICA-
Día: 24/06/2017
Participantes: Julián y Lourdes.
Tiempo estimado: 3 horas y media.
Distancia: 8 km.
Desnivel: 352↑↓
Dificultad:Media.
Rutas marcadas: PR CV 312
Como llegar: Por la autovía de Alicante a Madrid conducir hasta Villena. Buscar un sitio donde aparcar cerca del centro histórico. 
Wikiloc: https://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=18380230

ITINERARIO:
Villena/Plaza del Compositor Maestro Manuel Carrascosa - Plaza del Rollo - Plaza Mayor y Torre del Orejón - Plaza de Santa María - Iglesia de Santa María - Piedras de molino - Calle la Rambla - Casa cueva - Mirador y pinada de Santa Bárbara - Castillo de la Atalaya - Centro de Recepción de Visitantes - Mirador - Carretera a Las Cruces - PR CV 312 - Castillo de Salvatierra - Cordal de la Sierra de la Villa - Antenas - Vértice geodésico - Antenas - Collado de la Minica de los Colores - Minica de los Colores - Mirador Tuareg - Collado de la Minica de los Colores - Umbría de la Celada - Antiguo Santuario de Las Cruces - Bar de Las Cruces - Fuente de las Cruces - Carretera - Mirador - Centro de Recepción de Visitantes - Calle Libertad - Fuente con agua - Iglesia de Santiago - Oficina de Turismo - Ayuntamiento y Museo Arqueológico:Tesoro de Villena - Plaza del Rollo - Plaza del Compositor Maestro Manuel Carrascosa



RUTA:
Aparcamos en el lateral de la plaza del Compositor Maestro Manuel Carrascosa, por la calle Ferriz y por el lateral de la Plaza del Rollo cruzamos la carretera rectos para llegar a la Plaza Mayor de Villena. En un rincón hay una escultura recordando el sitio en el que se erguía la Torre del Reloj o del Orejón.


Vemos al fondo un arco y una empinada escalera, es la de Santa Bárbara, pero cuando nos encaminamos para ascender por ella vemos a la derecha la preciosa torre de la Iglesia de Santa María. Vamos a conocerla.





















La coqueta Plaza de Santa María, con el castillo emergiendo, nos conduce hasta la puerta de la parroquia, y está abierta.


Esta iglesia fue levantada en el siglo XVI sobre la antigua mezquita mayor musulmana de Villena, momento en el que pasó a convertirse en la iglesia de El Rabal, el arrabal fuera de las murallas medievales de Villena.
Siguiendo las normas estilísticas de las iglesias de la Reconquista, consta de una sola nave con bóveda gótica de crucería sostenida por arcos con relieves renacentistas y su cabecera poligonal carece de girola. Destaca la bella fachada principal, enmarcada por una portada barroca con la Virgen de la Asunción en una hornacina.



La torre cuenta con dos campanas góticas, ambas hechas hacia 1440. El resto son de los siglos XVII y XVIII, todas originales y con unas instalaciones únicas en la Comunidad Valenciana, solamente comparables a las de Santiago de Villena, aunque estas campanas son en conjunto más antiguas.

Por una calleja salimos a la Calle Rambla que asciende suavemente pasando al lado de una casa cueva y nos encarama al mirador y escalera de Santa Bárbara.
Admiramos la bella estampa de la iglesia de Santa María, de todo Villena y las montañas que le rodean, en especial la Cabrera que se distingue por la característica forma de su cima rocosa.

 Giramos para continuar hacia el castillo de la Atalaya.
Llegamos a su puerta de entrada, las visitas comienzan a las 11 de la mañana. Continuamos hacia la Sierra de la Villa, a la vuelta pensaremos si entrar a visitarlo, pero tenemos pendiente de conocer el Tesoro de Villena, vinimos hace muchos años y estaba fuera, en una exposición.

Cuando nos alejamos, desde la puerta de la Oficina de Recepción de Visitantes, tenemos unas panorámicas muy amplias de la cara Este del Castillo de la Atalaya, Villena, y se asoma tÍmidamente la torre de la Iglesia de Santa María.
Debemos subir unas escaleras que nos ofrecen bellas estampas si nos giramos.


Y desde un precioso mirador caminamos por la acera. Unos metros para encontrar una señal a la derecha, hacia Las Cruces, comienza la ruta montañosa.
En la explanada vemos un primer poste indicador y tomamos el ramal de la derecha, que sube dos escaleras para internarse en un bosque de pinos.

Enseguida vemos un nuevo cartel. A la izquierda al Collado de la Minica de los Colores. De frente al Castillo de Salvatierra y Vía Ferrata, elegimos la segunda opción, si hay roca que sea en ascenso para agarrarnos mejor.



El sendero transcurre entre lejas de piedra que nos obligan a usar las manos. Siguiendo las marcas de pintura verde y algún cairn vamos bien hasta llegar a un collado. A nuestra derecha los restos del Castillo de Salvatierra.

Magnífico mirador al valle y a la sierra de Peñarrubia, de Cabrera, de Salinas, Villena...
Intentamos desde el collado seguir el cordal por la cara Oeste de la roca, pero se nos cierra el camino. Debemos tomar un poco más abajo la ruta que recorre el cordal. Cuidado porque al principio hay una oquedad o sima que no sabemos su profundidad.




El resto del trayecto hasta las antenas no entraña dificultad, seguir las marcas verdes y usar las manos para trepar en un par de ocasiones. En el sentido contrario será más complicado.
Y nos alzamos sobre la leja cimera.


Desde las antenas hay que desviarse hacia la derecha para coronar la cima de la Sierra de la Villa, de 780 metros de altura. Es en sencillo llaneo a pesar de que en el track parece en bajada.








Reemprendemos la marcha, esta vez en descenso. Unos metros por un carretil asfaltado y surge una senda, a la izquierda, que nos lleva hasta al Collado de la Minica de los Colores. Tenemos la opción de bajar por la izquierda a Villena, pero el track nos indica que a la derecha tenemos la Minica. Vamos a ver qué es.
Y en pocos metros nos situamos en la boca de una sima, y caemos en la cuenta, es la Mina de los Colores, o "Minica". La abertura de una antigua explotación de ocre abandonada en el siglo XVIII, a la cual no se le ve fin, sin protección.

Da una pista de su situación el cambio del tono de la tierra, hasta ahora hemos caminado por sendas blancas y en este lugar hay una veta roja.



























Continuamos el rastro hasta encontrar un cruce.

























Desde esta encrucijada vemos todo el Valle de Beneixama y la Sierra de la Solana en toda su extensión. Se puede proseguir por la loma, pero nosotros giramos hacia la izquierda.
























De frente tenemos la sierra de Salinas, del Castellar... a la izquierda la cima de la Sierra de la Villa, inconfundible con sus antenas tan visibles.

Y alcanzamos otro punto singular dentro de la ruta de hoy, el mirador del Tuareg. Bonita atalaya rocosa con vistas a todo la comarca del Alto Vinalopó.



Tomamos el sendero de regreso con la mirada puesta en las antenas y el pétreo cordal de la Sierra de la Villa.


























Ahora caminamos a media altura por la falda de la montaña, siguiendo el trazado del PR CV 312.


Vamos descendiendo poco a poco por sendas de tierra situadas a la umbía, que al final nos llevan a atravesar por encima el túnel de la autovía y nos sitúan en el mirador de Las Cruces.
Hay un mosaico y tres cruces recordando el lugar en que existía la ermita del Calvario o de las Cruces que fue demolida en los años 80 para construir los túneles de la A31. Predominan los tonos verdes de la pinada de la cara Oeste de la Sierra de la Villa.


Sobrepasamos un Bar y llegamos a la Fuente de Las Cruces. Un gran canal, ahora seco, para recoger el agua de las laderas de la sierra nos conducen hasta la explanada en la que hemos comenzado la ruta montañera.
Volvemos a caminar por la acera para llegar al mirador desde el que podemos apreciar la torre de la iglesia de Santiago, nuestro próximo objetivo.
Por una calleja con vistas parciales al castillo de la Atalaya avanzamos.


Pasamos al lado de una fuente moderna, tiene agua,  y bajamos las escaleras.
Por estrechas callejas descendemos buscando el centro histórico de Villena.
Paramos a contemplar como han conservado las casas, diferentes colores, formas, balcones....

Han conservado muy bien el Rabal, auténtico laberinto por la parte antigua del pueblo. Es toda una delicia callejear por sus sombrías calles.






Y llegamos a la Plaza de Santiago de trazado irregular.
En torno a ella se concentran varios edificios de interés, la Oficina de Turismo, donde se compran las entradas para el Museo Arqueológico; el Ayuntamiento y Museo Arqueológico, renacentista; la casa Selva, decimonónica; la casa de la Cultura, postmodernista; y la iglesia de Santiago, de estilo gótico.

























En la parte baja del Consistorio se encuentra el Museo Arqueológico, bello edificio que por una amplia entrada de piedra nos conduce a un pequeño claustro.




Nos muestran vestigios de los orígenes de Villena y los pueblos que se fueron asentando en la confluencia de un paso tan importante hacia la costa, hacia el centro de la península. También conservan restos del Chicharra, el tren que unía Cieza con Denia...
Pero el resto de objetos y antiguedades ensombrecen cuando nos abren la cómoda en la que se guarda el Tesoro de Villena, vasijas, pulseras, jarrones.... Nos deslumbró el fulgor del oro.

Encima del armario se encuentra la cerámica dentro de la cual aparecieron las joyas, en la Rambla del Panadero.
El denominado Tesoro de Villena pone de manifiesto el rico pasado histórico del que gozó la ciudad. Pudo pertenecer a un rey o jerarca de la zona, en cualquier caso, se trata de uno de los hallazgos áureos más importantes de la prehistoria europea. En 1963 un brazalete de oro de medio kilo de peso, fue encontrado de forma fortuita entre las arenas de una obra que se llevaba a cabo en un solar de Villena. Enterado el Director del Museo, don José María Soler, excavó en la Rambla del Panadero, en la Sierra del Morrón, un paraje cercano a Villena. Allí se encontró enterrada una vasija cuyo interior contenía un gran Tesoro compuesto por sesenta piezas de oro de 23,5 quilates, en su mayoría cuencos, brazaletes, botellas, junto a tres botellas de plata, un brazalete de hierro, un remate de hierro con adornos de oro y un botón de ámbar y oro. En total, un conjunto de casi diez kilos de oro y más de seiscientos gramos de plata que tiene una antigüedad de 3.000 años.


La inexistencia de restos arqueológicos en las inmediaciones hace que las interpretaciones sobre su significado sean diversas.
El tesoro pudo pertenecer a un Rey o a algún Jerarca que lo ocultó por algún motivo desconocido. Respecto a su interpretación existen varias hipótesis, algunos los relacionan con el patrimonio de una rica familia, otros consideran que puede tratarse de una dote femenina, o bien una acumulación de oro de algún orfebre. De forma también casual, se encontró el llamado Tesorillo de Cabezo Redondo, cuyo nombre proviene del cerro donde se halló. Este preciado lote estaba formado por 35 piezas de oro que en su mayor parte son elementos para el adorno personal como una diadema, anillos, brazaletes, colgantes, cuentas de collar, espirales, cintillas y un pequeño lingote de oro, que en total suman 150 gramos de oro. Ambos tesoros se conservan en el Museo Arqueológico de Villena. Muy recomendable su visita.

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