Machado

"Caminante, son tus huellas el camino y nada más; Caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace el camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino sino estelas en la mar". Machado.

lunes, 2 de febrero de 2015

SIERRA DE SALINAS-LA CAPILLA DEL FRAILE (1.238 m.) y CUEVA DEL LAGRIMAL.

POR LA VERTIENTE NOROESTE DE LA SIERRA DE SALINAS-


FICHA TÉCNICA-
Día: 02/02/2015
Participantes:  Julián y Lourdes.
Tiempo estimado: 3 horas y media.
Distancia: 11 km.
Dificultad: Media.
Como llegar: 
Desde Villena, tomar la CV-813 dirección Pinoso. En el cruce con la C-3223, dirección Pinoso, izquierda. Entre el km.12-13 un cruce a la izquierda hacia Coto Salinas. Continuar por el carretil hasta llegar a una edificación que pone "Casa Guarda" o Casa del Ingeniero.
Desde Pinoso por la C-3223, entre el Km.12 y 13, tomar a la derecha por el camino asfaltado y señalizado dirección Coto Sierra Salinas, se llega hasta la Casa del Ingeniero (al lado está el Aula de la Naturaleza).

ITINERARIO:
Casa del Ingeniero o del Guarda - Casa López - Barranco de la Mina - Cueva del Lagrimal - Barranco del Lagrimal - Collado de la Silla - La Capilla - Pocico Bartolo - Caseta de vigilancia y Collado del Laurel - Barranco de la Magia - Casa del Ingeniero o del Guarda. 


La Sierra de Salinas es una destacada formación geo-morfológica que sirve de frontera natural entre el norte de la región de Murcia (Yecla), y Salinas, Villena, Pinoso y Monóvar (Comunidad Valenciana).
Es un anticlinal de dirección Noreste a Suroeste con una extensión aproximada de 15 Km. de longitud y 4 Km. de anchura.. En la línea de cumbres se encuentran dos vértices geodésicos que marcan las máximas alturas de la sierra, El Caire, de 1.049 metros, y La Capilla del Fraile, con 1237 metros, con excelentes vistas. 
La línea de cumbres configurará dos áreas bien diferenciadas: una meridional o solana, situada a espaldas de la población de Salinas, con escasa vegetación, concentrada en los profundos barrancos existentes como el de la Boquera; y, unas áreas oriental y septentrional con una mayor y más variada cobertura vegetal.
Sierra de Salinas, su cara Sur.
 

Lo agreste de la Sierra de Salinas y su altura favorecen la presencia de zonas de roca desnuda colonizadas por especies rupícolas como el té de roca, el pinillo de oro, el espino negro y, a partir de una determinada altura, el cojín de monja, frente a zonas de umbría surcadas por numerosos barrancos donde abunda la sabina, el lentisco, el enebro, el madroño y algunos bosquetes de encinas. En general, en toda la sierra abundan las plantas aromáticas, como el romero y el tomillo y, en las zonas de ramblas con abundancia de arenas, el pino piñonero. En cuanto a la fauna, es muy variada; podemos ver surcar el cielo al águila real, el azor o la curruca, a los que acompañan en tierra firmen, el lirón careto, el zorro o el jabalí. 
    

RUTA:
Aparcamos al lado de la Casa del Guarda y desde el camino nos dirigimos casi llaneando,  rodeados de unos huertos de almendros y olivos, hacia la Casa López, pasamos junto a ella, pero según el GPS es un poco más adelante.
Después de una fuerte curva a la derecha surge el cauce de un barranco y nos internamos por el sendero. Cuando el cauce se llena de matorral, ascendemos hacia la derecha siguiendo unas pequeñas huellas y salimos a una senda, que creemos vendrá de Casa López. 
La tomamos hacia la izquierda en dirección al barranco de La Mina. Recorridos unos metros, llegamos al lecho del barranco donde una hilera de piedras cruzadas en el camino nos indica que debemos tomar la senda a la izquierda en dirección ascendente, separándonos del barranco de la Mina. El sendero comienza a salvar un fuerte desnivel adentrándose por la ladera en el interior del bosque. Conforme alcanzamos altura, vamos teniendo unas vistas más amplias del barranco del Nichuelo y sus peñas, de las que nos vamos alejando en dirección al barranco de la Cueva del Lagrimal. Encontraremos a lo largo de esta ascensión, algunas señales muy espaciadas de pintura azul y blanca. El track que seguimos sube por el barranco de la izquierda, campo a través. Con el precioso sendero que estamos andando, para que ir arañándose con las zarzas, y de eso sabemos mucho. Ya nos internamos por el barranco de la Atalaya, mas al Norte, en esta sierra. 
Seguimos por la senda bien definida y mientras caminamos por la umbría atravesamos una zona muy bien conservada de la sierra: un bosque de pinos carrascos, acompañado de carrascas y quejigos donde abundan los madroños, madreselvas, durillos, cornicabras, jaras, romeros y otras muchas especies típicas del bosque mediterráneo.
























Continuamos avanzando y comenzamos a ver, en la cabecera del barranco, la Cueva del Lagrimal. Ya empezábamos a tener dudas si la habíamos sobrepasado en algún punto. Siguiendo la senda llegamos fácilmente a la base de las peñas por donde accedemos a la Cueva del Lagrimal. 
Es una cavidad de unos 30 metros de profundidad por 15 de anchura en la parte más amplia. Recibe este nombre, por el goteo de agua que cae del techo producido por las filtraciones. Y estás se han convertido hoy en carámbanos, en el lateral derecho de la cueva.
Según se puede leer en un cartel situado en la entrada de la misma, D. José María Soler practicó unas excavaciones arqueológicas encontrando gran cantidad de restos, a partir de los cuales, se elaboró una secuencia estratigráfica que se representa en este mismo panel y donde se fechan los restos más antiguos en el año 5.000 aC. 
Posteriormente este mismo arqueólogo, escribió un libro donde presentó un estudio más profundo de los materiales recuperados en estas excavaciones y de la importancia de este yacimiento arqueológico, ya ocupada por seres humanos en el Neolítico. Los restos más antiguos hallado en ella datan del 5.000 a. C
Nos sacamos unas fotos y continuamos. Al salir del paraje hay un cartel donde se indica que es microrreserva de flora, destacando la rompepiedras (Sarcocapnos saetabensis) y la bracera (Centaurea antennata). 
A partir de aquí y hasta la cima de la Capilla, seguimos el itinerario del SL-CV 114, por la senda que continua por la izquierda de la cueva. Un último repecho y pronto el sendero se suaviza, caminando rodeados de pinos y carrascas.
Llegamos hasta una pista asfaltada que cruza el interior de la sierra. Nosotros vamos rectos.


En este cruce está situado un panel informativo del SL-CV 114 (por el cordal entre la Capilla y El Caire) y enlaza con el 159. Pasamos por el llano conocido como La Chola. Aquí se pueden aparcar los coches.
Después de atravesar esta pequeña explanada, volvemos a internarnos en el interior del bosque por un bonito sendero que transcurre por el lecho del barranco de la Cueva del Lagrimal. El desnivel se ha suavizado, ahora el recorrido es más largo para alcanzar el collado de la Silla,  en medio de las dos cumbres de la Sierra de Salinas: El Caire-La Capilla.







Paramos a contemplar las sierras que nos rodean, la más característica y cercana del Cid, al fondo el Frare, Maigmó, Cámara, La Zafra, Crevillente, Algaiat, .....
En el collado de Silla se encuentra otro poste señalizador del SL 114 hacia la izquierda, por todo el cordal, hasta El Caire y allí enlaza con el SL 159 que nos lleva, por la derecha, hacia el pueblo de Salinas, por la izquierda al albergue Peñas del Sol.(bastante borroso). 
Nosotros vamos a la derecha.


Reemprendemos la marcha intentando ir por el cordal, que tiene vistas a todo el valle del Alto y Medio Vinalopó y las sierras que les rodean. 
Y para subir por el último tramo que nos separa de la cumbre, giramos a la derecha internándonos en un pequeño bosquete de carrascas jóvenes por cuya canal nos dirigimos al paso entre la roca, con bojes en su ladera, por donde nos alzamos a la peña. 

En unos cuatrocientos metros, desde el collado, llegamos al vértice geodésico de La Capilla del Fraile, máxima altura de la sierra de Salinas con una altura de 1.238 metros.
Justo en esta cima confluyen los términos municipales de Villena, Pinoso (Comunidad Valenciana) y Yecla (Comunidad Autónoma de Murcia). 
Disfrutamos de una magnífica panorámica de las dos vertientes de la sierra: la umbría donde se desarrolla una densa vegetación y la solana, más abrupta y de desnivel más pronunciado. 
Aprovechamos las buenas condiciones de visibilidad para disfrutar de las estupendas vistas panorámicas que tenemos hacia todos los puntos cardinales, incluso se llega a ver el Mar Mediterráneo. Igualmente aprovechamos la buena temperatura para almorzar en esta excelente atalaya, al abrigo de las peñas.
Una vez repuestas las fuerzas retomamos la ruta. Continuamos por la cumbre en dirección Suroeste, caminando entre encinas achaparradas por las duras condiciones climáticas que tienen que soportar en invierno. Algunas están con las hojas marrones han tenido un verano todavía más difícil, no se si podrán sobrevivir todas.
La senda por la cumbre está bien clara, jalonada de hitos de piedras, si bien hay varias bifurcaciones que pueden hacer que nos despistemos. Tenemos que llevar cuidado de seguir siempre la senda que sigue al frente y ligeramente a la izquierda y no tomar las sendas que salen a la derecha. 
Recorridos unos ochocientos metros desde La Capilla, llegamos a una bifurcación marcada con un mojón bien visible. Estamos en la zona del Pocico Bartolo.
Hay un hito para seguir rectos, por el cordal. Pero nosotros tomamos este desvío a la derecha. El descenso es vertiginoso. Al fondo, pero elevada, vemos una caseta de vigilancia forestal, situada en el Cerro Laurel. Llegamos al collado que separa nuestra bajada del Cerro Laurel. En este punto el track dice que tenemos la bajada. Pero con un pequeño esfuerzo, porque hay que remontar una pequeña cuesta hasta la caseta de vigilancia, subimos hasta ella para ver si hay una senda diferente. Situados a su puerta vemos que señala que estamos en el Cerro Laurel y sale un camino asfaltado que no nos gusta. Pero la vista a la sierra del Serral, el Carche, la Pila.... son estupendas.
Volvemos a atrás.

Desde el collado bajamos, no hay hitos. Es un campo a través por un pequeño barranco, frondoso con pinos, durillos, pero sin apenas dificultades, solo que está un poco cerrado.
Enlazamos con un camino de tierra, hacia la izquierda. Este baja recto paralelo a un barranco que va ganando altura. Bromeamos porque el del track no ha tomado este barranco, que raro, con lo aficionado que es a ellos.
Casi al final de este camino vemos un hito a la izquierda, que marca un pequeño sendero. Pensamos que vendrá del cruce del cordal, en el Pocico Bartolo, de haber seguido rectos hubiéramos venido por el lateral del barranco y saldríamos aquí.
Enseguida entroncamos con un carretil asfaltado, giramos hacia la derecha.  En descenso, zigzagueando. Surge otro carretil a la derecha que nos subiría al Cerro Laurel, nosotros vamos por la izquierda. De frente vemos la Sierra del Serral y el valle con campos de olivos y almendros.

La carretera sinuosa va bajando poco a poco, pero como no nos gusta mucho el asfalto acabamos la ruta atajando rectos para llegar hasta la pista cerca de la Casa del Guarda y el Aula de la Naturaleza. Bonita ruta por la cara Noroeste de la Sierra de Salinas.

Para acabar el día, ya que estamos cerca de Pinoso vamos a buscar un par de monumentos naturales.

Por la carretera vamos a la izquierda en dirección a Pinoso. Antes de entrar en el pueblo un cruce a la izquierda hacia la partida rural de  Lel. En unos 3 kilómetros, cuando la carretera desciende al grupo de casas que forma Lel, hay un cruce a la derecha, Vía Pecuaria, la tomamos para buscar en 1 kilómetro el famoso "Cuco de la Centenera". Los cucos son una construcción rural en forma de ojiva y planta circular, levantada generalmente a "piedra seca", 
aunque algunos de ellos se encuentran enlucidos en su parte exterior con barro o yeso para darles más consistencia.
Se cree, que los cucos por sus reducidas dimensiones e inhabitable interior tenían como utilidad el albergue eventual del campesino durante la jornada de trabajo, para su protección de las inclemencias del tiempo: Altas temperaturas, fríos intensos, fuertes vientos, tormentas o pedrisco. Detrás existe una mina romana, se notan los cortes en la roca. 
Después de hacer las fotos y admirar que bien conservado está el arco de la puerta, y el techo abovedado, nos dirigimos un kilómetro hacia adelante para visitar una antigua calzada romana. Donde se notan las carriladas o rodadas en lajas de piedra de carruajes romanos.
Retazos de historia de la forma de vivir de nuestros antepasados.
A pesar de la importancia y antiguedad de estos vestigios no hay señales ni postes indicadores que permitan llegar a este recóndito lugar sin perderse.

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