Machado

"Caminante, son tus huellas el camino y nada más; Caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace el camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino sino estelas en la mar". Machado.

domingo, 8 de julio de 2018

CABO DE SANTA POLA. DESDE EL MOLINO DE LA CALERA AL BARRANCO DE PACO EL MANYACO Y DE LA TÍA AMALIA

INTERMINABLES BARRANCOS EN LA SIERRA DE SANTA POLA


FICHA TÉCNICA-
Día: 08/07/2018
Participantes: Julián y Lourdes.
Tiempo estimado: 2 horas y media.
Distancia: 9 km.
Desnivel: 112↑↓
Senderos: PR CV 61.
Dificultad: Media-Baja. Es una ruta sencilla técnicamente, corta y apta para todos los públicos.
Cómo llegar: Desde Elche tomando la CV 865 hasta la rotonda de la gasolinera en Santa Pola. En esta nos dirigimos a la izquierda, hacia Alicante, por la N-332. Desechamos el primer cruce por la Ronda Norte y tomamos la primera salida, una explanada con un aparcamiento al lado del Molino de la Calera.
Wikiloc: https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/cabo-de-santa-pola-desde-el-molino-de-la-calera-al-barranc-de-paco-el-manyaco-y-barranc-de-la-tia-a-26427590


ITINERARIO: 
Santa Pola/Molino de la Calera - Azagador del Castell - Repsol - Camí Vell de Santa Pola - Balsa - Barranc de Paco el Manyaco - Camí del Faro - PR CV 61 - Camí del Calvari - Paratge Fulla Rotja - Barranc de la Tía Amalia - Aguas Potables de Santa Pola - Ronda Norte - Barranc de Paco el Manyaco - Molino de la Calera


RUTA:
Comienza la jornada en un punto cercano a Santa Pola, el Molino de la Calera.

Primero nos dirigimos hacia el Norte por el Assagador del Castell, es un carretil asfaltado.
A nuestra derecha ya vemos el barranco de Paco el Manyaco, y la gran masa forestal que lo cubre. A la izquierda dejamos un local de Repsol.

Abandonamos el carretil del Camí Vell de Santa Pola, al lado del poste indicador, para tomar a la derecha por un sendero de tierra.

Caminamos rodeados de pinos y abundan los espartos con sus tonos ocres/amarillentos que dan al paisaje el tono de estío.















Volvemos a dejar el sendero hacia la derecha en el siguiente panel de aluminio, hacia el Barranc de Paco el Manyaco. Hallamos a la derecha una balsa y continuamos en suave descenso.

Que nos adentra en la frondosa pina
da.
Cuando llegamos al interior del Barranc de Paco el Manyaco tomamos por su cauce seco a la izquierda (por la derecha subimos en una anterior ruta)








Se conservan los restos de tapias de piedra seca. Abancalando el terreno conseguían nivelarlo y podían cultivar o construir en él.
Como comentamos al resguardo de la pinada tenemos una buena temperatura para caminar. Dado que estamos en julio no pensábamos que ibamos a estar tan frescos.
















Hallamos en este trayecto unas marcas de GR borradas parcialmente, no sabiamos que cruzara ningún GR este enclave. Y ascendemos los últimos metros para salir a una llanada. Debemos ir a la izquierda.


Salimos a una ruta plagada de ciclistas, todo un paraíso para ellos.
Caminamos unos metros paralelos a la carretera del faro, para desechar hoy su visita. Realizamos un giro brusco a la derecha cuando surge el Camí del Calvario.
Enseguida damos con un gran cruce que nos permitiría tomar de nuevo a la izquierda hacia el faro, usando el PR CV 61 o Camí Vell del Far, que nosotros también desechamos, rectos.

Hasta encontrar el siguiente poste indicador que se desvía hacia el Paratge la Fulla Rotja, a la izquierda. Que enseguida abandonamos en un campo a través, hacia la derecha, para buscar el barranco de la Tía Amalia. Llegando en un momento ante el precipicio.
Dudamos del paso para adentrarnos en él, pero al ver un hito de piedras vemos un rastro claro del vericueto por el que se baja, sencillo.

Una vez en el interior hay un sendero muy bien delimitado que nos lleva por su interior

A diferencia del de Paco el Manyaco aquí no hay una pinada tupida que nos permita caminar por su umbría. Por eso hay que madrugar  para evitar las horas centrales del día.
En cuanto a la vegetación vemos una pequeña higuera en la boca de una cueva, lentiscos, palmitos, algarrobos, y algún esporádico pino.

Todo ello adornado con espartos.

Al d
ar la vuelta al recodo, en la izquierda hallamos grandes peñascos.
Paramos un momento a observar y continuamos el trayecto del serpenteante sendero. Ya vemos en lo alto la Casa de la Tía Amalia, que da nombre al barranco y desde la cual un perro no deja de ladrar.















La senda tiene un trazado recto en algún momento.
Ahora surgen grandes peñas a la derecha, en el sentido de nuestra ruta.

Y echando una mirada hacia atrás vemos que el barranco confluye en un punto cercano, a la derecha el ramal del barranco que hemos atravesado, y a la izquierda otro más corto.
Dejamos atrás la casa de la Tía Amalia.




Y enseguida vemos, de frente, el puente de la Ronda Norte. En el lateral izquierdo se ven restos de las tapias de piedra seca de los antiguos abancalamientos, en el derecho la cuesta que debemos subir a continuación. 

Ascendemos teniendo cuidado de la gente que baja en bici y nos situamos entre la carretera de la Ronda Norte, a la izquierda, y un gran barranco en el lado opuesto. 
Pasamos al lado de un depósito de aguas potables de Santa Pola y cruzamos el carretil que sube hacia el Paraje Meleja. Cruzamos la carretera de la Ronda Norte  para evitar un barranco, vamos por encima del arcén del puente.
Y nada más pasar éste volvemos a atravesar la carretera para caminar por un difuso sendero hacia el Oeste, en busca del Molino de la Calera.

Pero debemos salvar un último obstáculo, el Barranc de Paco el Manyaco que descendemos y ascendemos siguiendo un trazado evidente.

Hasta tomar rumbo al Norte, en cuyo cerro descubrimos el Molino de la Calera. Punto de inicio y final de la sorprendente y gran sierra de Santa Pola. Todavía hemos dejado algún camino por visitar, volveremos.

El Molino de la Calera es de viento, construido en 1771 para moler el cereal. En sus inmediaciones se encuentra una calera (a la que debe su nombre) que se utilizaba para la producción de cal de forma tradicional. El molino harinero aprovechaba la fuerza del viento (un modelo casi inexistente en estas tierras). Tiene dos puertas, orientadas al norte y al sur, para prevenir el peligro que suponían las aspas y para habilitar una y otra, respectivamente, según de donde soplara el viento. La distribución interior comprendía dos plantas y en la parte baja se encontraba el almacén. El espacio libre y el hueco de la escalera se utilizaban para ordenar los sacos del grano o harina.