Día: 16/03/2013
Tiempo estimado: 3 horas.Distancia: 8 km.
Dificultad: Fácil.
Punto de inicio: Desde Burgo de Osma, hacia el Cañón del Río Lobos, atravesar el pueblo de Ucero y a la salida en un aparcamiento está el centro de información donde puedes adquirir un mapa del cañón. Continuas con el coche 2 km. hasta cruzar un puente. Aparcamos en un margen de la carretera, en el KM.0 del Cañón del Río Lobos, y comenzamos hacia la izquierda.
ITINERARIO:
Puente - Área de Fuente Engómez - Área de Cava Fría - Área de Fuente de Valdecea - Ermita de San Bartolomé - Balconcillo - Cueva mayor y menor de San Bartolomé - Colmenar del Fraile - Arroyo de Valderrueda - Ermita de San Bartolomé - Área de Valdecea - Área de Cava Fría - Área de Fuente Engómez - Puente - Nacedero del Ucero- Cueva de El Lago - Mirador de la Galiana.
Puente - Área de Fuente Engómez - Área de Cava Fría - Área de Fuente de Valdecea - Ermita de San Bartolomé - Balconcillo - Cueva mayor y menor de San Bartolomé - Colmenar del Fraile - Arroyo de Valderrueda - Ermita de San Bartolomé - Área de Valdecea - Área de Cava Fría - Área de Fuente Engómez - Puente - Nacedero del Ucero- Cueva de El Lago - Mirador de la Galiana.

En las paredes anidan y crían enormes buitres a los que es frecuente ver sobrevolar las altas paredes y arriscadas laderas donde crecen sabinas, enebros, pinos, robles...En estas peñas también hay nidos de águilas, búhos reales, halcones, mirlos y chovas.
RUTA:
Aparcamos después de cruzar el puente, al lado de la carretera. La señal nos conduce hacia la izquierda para seguir el curso del río, si se puede. Llegamos al área recreativa de la Fuente Engómez. Hay un aparcamiento, un restaurante y un merendero con barbacoas, anegadas de agua. Queremos ir por la Senda del Río, señalada con pintura y postes, pero los lagos que se han formado al lado del cauce nos lo impiden. Así que avanzamos como podemos a ratos por sendero y otras ocasiones por la cuneta de la carretera.
Aparcamos después de cruzar el puente, al lado de la carretera. La señal nos conduce hacia la izquierda para seguir el curso del río, si se puede. Llegamos al área recreativa de la Fuente Engómez. Hay un aparcamiento, un restaurante y un merendero con barbacoas, anegadas de agua. Queremos ir por la Senda del Río, señalada con pintura y postes, pero los lagos que se han formado al lado del cauce nos lo impiden. Así que avanzamos como podemos a ratos por sendero y otras ocasiones por la cuneta de la carretera.
Llegamos al segundo aparcamiento, el de la Cava Fría. Intentamos seguir las señales de un GR 86 que cruza a la otra margen del río, pero éstas se pierden entre el agua que invade el paso y eso que hay enormes losas para poder vadearlo, pero ni con estas es posible. Ya nos habían advertido en la oficina de información que no se podría cruzar el río, pero no le habíamos prestado mucha atención.
Continuamos hasta llegar al tercer aparcamiento, el de la fuente de Valdecea. Hay una poza, de más de 2 metros y medio de agua cristalina, a rebosar.
Remontando el curso fluvial, las sabinas albares van aumentando en cantidad y tamaño. Algunas de ellas lucen con unas flores ocres/naranjas que iluminan la ruta. Observamos que unas tienen flor y otras no.
Remontando el curso fluvial, las sabinas albares van aumentando en cantidad y tamaño. Algunas de ellas lucen con unas flores ocres/naranjas que iluminan la ruta. Observamos que unas tienen flor y otras no.
Penetramos por el profundo cañón. Se abre una gran explanada de tonos verdes/ocres y en el centro está la ermita de San Bartolomé, construida en el siglo XII por los monjes guerreros de la Orden del Temple sobre una abadía anterior repleta de símbolos y coincidencias geográficas. Se encuentra equidistante del Cabo de Finisterre y el Cabo de Creus. A la misma distancia de ambos. El motivo se desconoce, y dan explicaciones esotéricas.
Estamos rodeados por grandes y escarpados paredones calizos, que han tomado formas curiosas.
Estamos rodeados por grandes y escarpados paredones calizos, que han tomado formas curiosas.
A la izquierda tenemos una gran ventana excavada en la roca conocida como el Balconcillo. Trepamos hasta él y contemplamos desde allí el valle que queda a nuestros pies y a nuestra espalda, disfrutando de cada piedra y rincón. Inenarrable.
Bajamos con cuidado, las rocas están mojadas y nos encaminamos a la enorme cueva que hay detrás de la ermita. Inmensa y oscura.
Decidimos continuar hasta el puente de los Siete Ojos, no llueve mucho y tenemos tiempo.
Continuamos. El ambiente y los colores tienen parecido con Irlanda, eso sí, allí en pleno verano. La lluvia conserva todo muy verde, es un pequeño inconveniente ir con el paraguas todo el día, pero hay que buscar el lado positivo. En verano bajará el río casi seco y nosotros lo estamos disfrutando con regueros de agua por cualquier lateral.
Las paredes tienen muchos resaltes y en uno de ellos vemos una pareja de buitres que han hecho allí su nido. Uno alza el vuelo y el otro nos contempla sin mucho interés desde su elevado refugio.
El sendero es precioso y llano, vamos rápidos, pero se interpone en nuestra marcha la crecida del arroyo de Valderrueda que nos impide el paso dada la cantidad de agua que baja. Nos preguntamos por qué no tienen esto habilitado un pequeño puente. Hubiera sido suficiente para continuar.
El río es un obstáculo insalvable, baja tanta agua que tenemos que retroceder.
El río es un obstáculo insalvable, baja tanta agua que tenemos que retroceder.
Volvemos sobre nuestros pasos y, siempre con el paraguas, regresamos hasta el coche.
Espectacular paseo.


Cuando volvermos a nuestro vehículo vemos descubrimos un cartel que dice: "Nacedero del Ucero". Se encuentra en la misma carretera, en dirección contraria al pueblo. Está a 50 metros, se cruza la carretera y se baja hasta la roca desde donde sale el río Ucero, que se une a su afluente el Lobos en este punto, apoderándose de todo el caudal y dándole su nombre. También se puede continuar por este sendero hasta el castillo de Ucero, que luce imponente sobre el cerro.
Subimos hasta el arcén y cruzando rectos vemos otros cartel que nos anuncia la "Cueva de El Lago". Se ve una pequeña abertura, y leemos un panel donde dice que es una gruta con gran profundidad, sólo apta para espeleólogos, y personas sin claustrofobia. Se puede acceder acompañado de especialistas y hay dos rutas, una de espeleología, y otra de aventura, con rappeles. Sólo con pensar en entrar por esa hendidura tan estrecha en la roca se pone mal cuerpo.
Cogemos el coche y avanzamos un par de kilómetros para subir al alto donde se encuentra el "Mirador de la Galiana". Se divisa toda la crestería de la sierra y el cañón que queda al fondo. También se pueden ver las sierras de Somosierra y del Ayllón (con el Pico del Lobo, era la primera opción de excursión, pero nevaba a la mañana en Somosierra y decidimos dejarlo para otra ocasión ) que justo en este momento está un poco más despejado y sobre sus cimas se aprecia la nieve.
Como el día no acompaña regresamos a San Esteban de Gormaz, en el que dos arqueólogos van a enseñar las obras de restauración de las ermitas románicas de San Miguel y la Nuestra Señora del Rivero. Joyas románicas porticadas. Hay que adaptarse al clima y buscar alternativas. Los restauradores dieron una charla muy atractiva.
Espectacular paseo.
Cuando volvermos a nuestro vehículo vemos descubrimos un cartel que dice: "Nacedero del Ucero". Se encuentra en la misma carretera, en dirección contraria al pueblo. Está a 50 metros, se cruza la carretera y se baja hasta la roca desde donde sale el río Ucero, que se une a su afluente el Lobos en este punto, apoderándose de todo el caudal y dándole su nombre. También se puede continuar por este sendero hasta el castillo de Ucero, que luce imponente sobre el cerro.
Subimos hasta el arcén y cruzando rectos vemos otros cartel que nos anuncia la "Cueva de El Lago". Se ve una pequeña abertura, y leemos un panel donde dice que es una gruta con gran profundidad, sólo apta para espeleólogos, y personas sin claustrofobia. Se puede acceder acompañado de especialistas y hay dos rutas, una de espeleología, y otra de aventura, con rappeles. Sólo con pensar en entrar por esa hendidura tan estrecha en la roca se pone mal cuerpo.
Cogemos el coche y avanzamos un par de kilómetros para subir al alto donde se encuentra el "Mirador de la Galiana". Se divisa toda la crestería de la sierra y el cañón que queda al fondo. También se pueden ver las sierras de Somosierra y del Ayllón (con el Pico del Lobo, era la primera opción de excursión, pero nevaba a la mañana en Somosierra y decidimos dejarlo para otra ocasión ) que justo en este momento está un poco más despejado y sobre sus cimas se aprecia la nieve.
Como el día no acompaña regresamos a San Esteban de Gormaz, en el que dos arqueólogos van a enseñar las obras de restauración de las ermitas románicas de San Miguel y la Nuestra Señora del Rivero. Joyas románicas porticadas. Hay que adaptarse al clima y buscar alternativas. Los restauradores dieron una charla muy atractiva.
SAN ESTEBAN DE GORMAZ, BURGO DE OSMA
Vamos a desayunar a Burgo de Osma.
Recomendable pasear sin prisa por la parte vieja del pueblo, con sus preciosos soportales castellamos de madera, su catedral cuyo claustro y salas laterales son atesoran joyas, su puente romano, su espectacular muralla, la estampa del castillo elevado en una peña, su antigua Universidad convertida en Balneario Termal, su Ayuntamiento, el Hospital de San Agustín....
Un placer perderse por este pueblo tan bien conservado y dejar volar a la imaginación para trasladarse al medievo.
SABINAR DE CATALAÑAZOR
Vamos hasta Catalañazor y desde allí dirección a Muriel de la Fuente. A unos 3 km., a la derecha, se encuentra el cartel que indica el Sabinar de Catalañazor que es el siguiente punto de parada. Podemos admirar unas inmensas sabinas albares que cubren una gran explanada de 20 hectáreas. No hay otra variedad de árbol, solo ellas, en filas y numeradas (no es broma, cada una de ellas tiene una placa y un número para distinguirla de la de al lado).
Puedes pasar horas recorriendo senderos. Se encuentran algunos de los ejemplares más antiguos y de mayor tamaño de la península. Esto se debe al aprovechamiento respetuoso de la dehesa por parte de los habitantes de la zona, que tradicionalmente han alimentado al ganado en estos pastos.
LA FUENTONA Y CASCADA DE MURIEL
Día: 17/03/2013Participantes: Julián y Lourdes.
Tiempo estimado: 1 hora.
Distancia: 4 km.
Dificultad: Baja. Accesos para minusválidos.
Punto de inicio: Desde Catalañazor dirección a Muriel de la Fuente, antes de entrar en el pueblo a mano derecha un camino te lleva hasta el punto de información.
La mini-excursión del día es la Fuentona y su cascada, declarado Monumento Natural. Continuamos camino y a la entrada del pueblo de Muriel de la Fuente, a la izquierda está la Casa del Parque del Sabinar, y a la derecha, hay un cartel que avisa del "Nacedero del Avión" ( lo correcto es el río Abión, nos dijo el guarda del parque)
Después de un par de kilómetros llegamos a la caseta de información, antigua casa de pescadores.
Desde aquí el recorrido sin perdida, habilitado para personas con minusvalías, pasa por varios puentes. El río baja a rebosar con grandes corrientes de agua donde sorprende el color verde del fondo fluvial debido a la cantidad de plantas acuáticas que viven en su interior.
Estamos rodeados de naturaleza, sabinas albares, álamos, pinos laricios, tomillo, salvia, lavanda... y sobre todo agua, mucha agua, que surge por todos los rincones. En algún momento debemos desviarnos del camino porque surge un arroyo que anega la senda. El murmullo nos persigue hasta llegar a la Fuentona u Ojo de Mar. Allí destaca la calma, no se ve la procedencia del manantial. Forma una laguna muy profunda con forma de embudo y con colores verdes-turquesas.
Es el sumidero natural del acuífero de la Sierra de Cabrejas, donde está emplazada. Recibe las aguas infiltradas a través de grandes masas calizas cubiertas en su superficie por bosques de sabinas y enebros. Tras largos recorridos subterráneos, las aguas resurgen en la Fuentona y en multitud de fuentes cercanas al río.
http://www.rtve.es/alacarta/videos/al-filo-de-lo-imposible/filo-imposible-fuentona-muriel/859509/
Después de recrearnos en el nacedero del Abión, retrocedemos hasta el último puente de madera que hemos cruzado y desde ahí a la derecha nos dirigimos entre arbolado hasta el Chorro de Despeñalaelagua. Cascada que se precipita al vacío.
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Encima de nuestras cabezas observamos varios buitres leonados sobrevolando la sierra de Cabrejas.
Innumerables fotos y vistas al espectacular salto de agua y al paraje que la rodea. Volvemos sobre nuestros pasos para retomar la senda común que nos lleva apaciblemente, entre el sonido de pájaros, arroyos y rodeados de vegetación, hasta el aparcamiento.
CATALAÑAZOR= Qal'at an-Nusur: «Castillo del Azor» o, según otros, «Castillo de los Buitres».
Cogemos el coche y vamos a comer y ver Catalañazor, el pueblo más medieval de esta provincia. Inspiró a Orson Welles para rodar "Campanadas a medianoche", recreando la Inglaterra del sigo XV.
Girándonos vemos la torre del homenaje y las paredes que se mantienen en pie del castillo. A sus pies el Valle de la Sangre. El nombre se debe a que según la leyenda hubo una cruenta batalla entre moros y cristianos, a principios del siglo XI, al mando de Almanzor.
Existe un poema tradicional que dice que aquí fue vencido Almanzor, pero no está claro.
En Cañatañazor
perdió Almançor
ell atamor
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